Operación y mantenimiento de la lanza de oxígeno
Para lograr la máxima vida útil de la lanza de oxígeno y un rendimiento óptimo en el proceso de soplado, es imprescindible una operación adecuada y un mantenimiento periódico. Durante el proceso de afino, la lanza suele funcionar con una presión de oxígeno distinta a la prevista en su diseño; por ello, desde el punto de vista del rendimiento del soplado y de la prolongación de la vida útil de la lanza, se recomienda que la presión de oxígeno oscile entre el valor de diseño y 1,2 veces dicho valor. El personal operativo debe inspeccionar diariamente el grado de desgaste de la tobera y calibrar la posición de la lanza; esto resulta de suma importancia para el rendimiento del soplado, la vida útil de la lanza y la seguridad operativa. Una lanza de oxígeno llenada de agua, al trabajar en un horno de alta temperatura, puede acarrear consecuencias muy graves en caso de una fuga importante; por ello, es fundamental mantener en buen estado los equipos de control de la presión de oxígeno, la presión de agua y el caudal de agua, así como el mecanismo de elevación y el soporte de la lanza. Las conexiones de las mangueras deben revisarse periódicamente. El caudal de agua, la temperatura del agua de retorno y el mecanismo de elevación están interconectados; ante cualquier anomalía, el sistema acciona automáticamente la elevación de la lanza y corta el suministro de oxígeno.
La boquilla de la lanza de oxígeno es la parte que más fácilmente se daña, debido a la radiación de alta temperatura y al desgaste provocado por el impacto del acero y de la escoria. Cuando el daño alcanza un determinado grado, las características del chorro de oxígeno se ven alteradas. El Instituto Central de Investigación del Acero de Pekín llevó a cabo un estudio comparativo sobre las características del chorro de boquillas de tres orificios nuevas y usadas, y constató que en las boquillas viejas el número de Mach del chorro en la salida no alcanza el valor de diseño correspondiente a la sección transversal original. Además, el caudal de oxígeno de las boquillas usadas resulta inferior en un 2 % a un 4 % respecto al de las boquillas nuevas. Por otra parte, la tendencia a la convergencia de los tres chorros es muy marcada, lo que reduce en aproximadamente un 50 % la superficie efectiva de impacto, con consecuencias desfavorables para la escoria en el horno de fusión. Por ello, cuando la boquilla presenta una pérdida de material de unos 10 mm o cuando se observan anomalías en el proceso de fundición y descalcificación, es imprescindible sustituir la boquilla de la lanza de oxígeno de manera oportuna, y no esperar a que esté completamente deteriorada para proceder a su reemplazo.